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El síndrome genitourinario de la menopausia (SGM) se definió́ para sustituir al termino "atrofia vulvovaginal" en el 2013 por la International Society for the Study of Women’s Sexual Health y la North American Menopause Society (NAMS) y es un conjunto de signos y síntomas por la falta de estrógenos y otras hormonas sexuales e incluye cambios tanto en la vagina y los genitales externos como en la uretra y la vejiga urinaria siendo el tratamiento de primera línea los hidratantes y lubricantes vaginales.
La prevalencia del SGM se sitúa en torno al 50% y aumenta con la edad, hasta un 70% o superior.
El síntoma más prevalente es la sequedad vaginal, que además es considerado el síntoma más molesto. Otros síntomas con alta prevalencia son la lubricación insuficiente durante la actividad sexual y la dispareunia, así́ como el prurito y la irritación.
También puede producirse sangrado post-coital, disminución del deseo sexual, disuria y urgencia miccional.
Los signos más prevalentes son la disminución de la secreción vaginal y la perdida de pliegues vaginales.
Otros signos vaginales que pueden observarse son la disminución de la elasticidad de la pared, la palidez o eritema, tejido frágil con petequias, la pérdida de carúnculas himeneales y el estrechamiento del introito.
Los signos urinarios incluyen el prolapso uretral, la prominencia de meato uretral y las infecciones urinarias frecuentes
La primera línea de tratamiento para las manifestaciones vaginales del SGM como os he comentado al inicio son los hidratantes y lubricantes vaginales, así como cambios en el estilo de vida.
Cuando estas medidas no son suficientes, o en casos moderados o intensos, el tratamiento de elección son los estrógenos locales, tratamiento hormonal trasdermal u oral y actualmente, se dispone de ospemifeno un modulador selectivo de los receptores vaginales de estrógenos (SERM), aprobado en Europa para el tratamiento de los síntomas moderados o graves en mujeres postmenopáusicas que no cumplen los requisitos para recibir estrógenos vaginales.
Otros posibles tratamientos del SGM son el láser y la radiofrecuencia.
La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) sigue recomendando cambios en el estilo de vida para prevenir y mejorar el SGM:
Los hidratantes y los lubricantes como os he comentado, son la primera línea terapéutica para el SGM con síntomas vaginales leves o moderados, no deberíamos esperar a tener la menopausia para hidratar y/o lubricar nuestra zona intima.
También se recomiendan cuando los estrógenos locales no están indicados o la mujer no puede o no desea usarlos.
Se dispone de numerosos preparados, y somos nosotras quien debemos elegir el que nos resulte más conveniente previo consejo de tu médico y/o farmacéutico.
Debemos fijarnos en sus fórmulas y evitar aquellos con sustancias no demostradas eficaces. Elegir fórmulas clínica y ginecológicamente testadas, no hormonales y sin parabenos, con la última tecnología y activos innovadores.
Se recomienda aplicar un hidratante con regularidad y usar un lubricante para mantener relaciones sexuales.
La adherencia en el SGM es muy importante, ya que se trata de una alteración crónica y necesita un tratamiento adecuado y de larga duración.
En la farmacia nos damos cuenta que hay una mala adherencia entre usuarias de lubricantes e hidratantes y luego el problema de hace mayor. Si la mujer no acepta el tratamiento, está incomoda con él o le supone grandes molestias, es más fácil que lo hable con nosotros o con su médico, y si es necesario optar por otros tratamientos.
La SEGO no recomienda terapias alternativas como la homeopatía o la fitoterapia para el tratamiento del SGM.
Los datos sobre la eficacia de estas terapias son escasos y la evidencia es insuficiente, aunque encontremos en el mercado farmacéutico utilizan fitoestrogenos tópicos.
Los lubricantes imitan al moco cervical de la mujer y mejoran la penetración en las relaciones sexuales, suelen contener ácido láctico para el mantenimiento del ph, goma xantana más respetuoso para la vagina y algún ingrediente que aporte hidratación como la glicerina, suelen ser de base acuosa con texturas filantes, un poco líquidas, que son las que gustan más, que no se sequen demasiado pronto y que mantengan el grado de humedad y la osmolaridad.
A pesar de que los lubricantes que hay en el mercado estén testados, cada usuario responde de una manera individual al producto, por ejemplo en aquellos de sabores o con efecto calor y debemos prestar atención a sus fórmulas.
Gel lubricante para la sequedad vaginal.
Los hidratantes tienen como objetivo mantener una humedad más o menos constante en la vagina que ayude a su estabilización natural, formulados para utilizar de un modo continuo e incluirlos en nuestros cuidados habituales. La hidratación favorece la propia lubricación vaginal y busca un efecto a largo plazo
Existen hidratantes externos e internos y los podemos encontrar en formas farmacéuticas como geles, cremi-geles y óvulos.
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Los hidratantes internos en gel, suelen venir en monodosis o con cánulas aplicadoras. Contienen agua, glicerina, ácido hialurónico, goma xantana y otros activos calmantes.
Los hidratantes vaginales podrían ser tan eficaces como los estrógenos para mejorar la sequedad y el pH de la vaginal, aunque carecen de efectos sobre el índice de maduración vaginal.
Son la opción recomendada para el tratamiento del SGM leve sin síntomas vasomotores que afecten la calidad de vida y en las mujeres con SGM y limitación al uso de estrógenos.
Y también es la recomendación durante la lactancia, cuando se toman medicamentos que reducen su nivel de estrógenos (como medicamentos para el cáncer de mama, endometriosis o fibromas) o después de tratamientos para el cáncer.
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