La atrofia y sequedad vulvovaginal (AVV) son dos de los síntomas principales del síndrome genitourinario, en la menopausia conocido por las siglas (SGUM).

La sequedad vulvovaginal e incluso la atrofia, no solo se da en la etapa menopáusica, también puede darse en el embarazo y la lactancia por la disminución de estrógenos , si estás tomando algún medicamento como los anticonceptivos, con algunas infecciones del área genital o productos para la higiene, la diabetes, el síndrome de Sjögren y por inflamación de los tejidos vaginales o vaginitis.

En la sequedad vaginal también puede estar implicado el estrés, que genera un aumento de cortisol en sangre de manera que, a su vez, produce un desequilibrio en la secreción de hormonas sexuales, entre ellas los estrógenos, que puede afectar al nivel de hidratación vaginal.

También el tabaco, el alcohol interfiere en las funciones estrogénicas y, por tanto, puede disminuir la lubricación vaginal.

El miedo y desinterés PUEDEN desencadenar reacciones negativas para el proceso de lubricación vaginal por estimulación del sistema nervioso.

Las consecuencias son la disminución en la producción de fluidos del aparato genital femenino, provocando una sensación de malestar que suele resultar bastante desagradable.

Como en la menopausia, que conjuntamente con la sequedad hay atrofia vaginal.

Os dejo aquí el post:


Tengo atrofia vaginal, sequedad y no siento nada. ¿Que puedo hacer?

 

En el SGUM, los tratamientos recomendados en menopausia en primera línea son los de acción local:


Hidratantes vaginales y/o lubricantes: mejoran la sintomatología como escozor y sequedad vaginal, disminuyen el pH vaginal evitando infecciones, no tienen efecto sistémico, pero no reparan la pared vaginal.
Estrógenos locales: medicamentos de prescripción como Blissel, Vagifem, Colpotrofin y Ovestinon o derivados de la DHEA con intrarose y fórmulas magistrales con estriol, testosterona y progesterona. Mejoran la sintomatología, disminuyen el pH vaginal, regeneran la pared vaginal y tienen muy poco efecto sistémico.

 

En las terapias no hormonales de acción local  ya he comentado que en primera línea la indicación en atrofia vulvovaginal (AVV) son los hidratantes y dentro de este grupo encontramos productos en el mercado con dos componentes como son: el ácido hialurónico y la glicerina.


¿Cuál es la mejor elección en AVV: ácido hialurónico o glicerina?

HIALURÓNICO

El ácido hialurónico pertenece a la familia de los glicosaminoglicanos (GAG), que son los componentes de la matriz extracelular.

Los polímeros hialuronanos largos de los que está compuesto, tienen la capacidad de unir grandes cantidades de agua, por lo que su propiedad higroscópica y viscoelástica hace que el AH sea un componente perfecto para la mucosa vaginal.

Las propiedades físicas y las actividades fisiológicas del AH difieren dependiendo de su peso molecular, en mucosa se emplea el AH de alto peso por su alta viscosidad y propiedades de retención de agua.

GLICERINA

La glicerina se descubrió en 1779 por Karla W. Scheele y se refirió al producto como “principio dulce de la grasa”. Es un líquido viscoso, incoloro, inodoro e higroscópico siendo una sustancia considera como “segura.

Su propiedad fundamental es su poder hidratante, ya que absorbe y conserva el agua, junto con su poder emoliente de ablandar. Se utiliza como hidratante de la piel y para lubricación vaginal y se ha demostrado su eficacia en sequedad vaginal y candidiasis recurrente.

Si analizamos datos y estudios aleatorizados de los productos no hormonales en atrofia vulvovaginal, vemos que hay escasez de estudios y pocas comparaciones con lo geles y/o cremas hormonales tópicas.

Pero aun así a la pregunta que nos hacíamos: ¿Glicerina o AH en AVV?, los datos revisados se inclinan claramente a favor del ácido hialurónico (AH) en comparación con la glicerina.

Por otra parte ya os hablé de los concepto hidratante y lubricante, y en ambos casos en los estudios de glicerina o AH no definen el concepto sino que van más a los síntomas y calidad de vida de la mujer.

Os dejo el post aquí:


¿Hidratantes o Lubricantes vaginales en la Menopausia?

 

Es muy importante como indica la OMS que la osmolaridad de un lubricante no supere los 380 mOsm/kg ya que pueden llegar a producir efectos biológicos perjudiciales.


Alerta pues con lo que compras en según qué sitios.

 

De todas formas, vuelvo a reiterar que, la glicerina mejor como lubricante y el AH como hidratante y mirar bien las formulaciones (vehículo de transporte) ya que pueden jugar un importante papel y marcar diferencias significativas.

Igual que en cosmética facial, lee los INCI pues no es lo mismo que se vehicule en nanosomas que en liposomas y además si hay otros componentes en la fórmula asociados como un flavonoide natural kaempferol que inhibe la hialuronidasa puede aumentar el tiempo de acción del producto.


Conclusión: AH mejor que glicerina en AVV, aunque ambas son opciones terapéuticas con gran seguridad y carente de efectos adversos.

 

Bibliografía:

Revista de Toko-ginecología práctica.

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