Herramientas de accesibilidad
Durante la transición menopáusica y la posmenopausia ocurren con frecuencia alteraciones del humor y del patrón del sueño, que pueden alterar la calidad de vida de muchas mujeres.
Hasta hace unos años solo se hablaba de los sofocos nocturnos como causa-efecto de estas alteraciones del sueño, pero se sabe que el aumento de distrés emocional en la perimenopausia puede tener una relación con los niveles altos y erráticos de estrógenos, similar a lo que ocurre en la adolescencia y en el síndrome premenstrual y la disminución de progesterona.
El término “cambios de humor” comúnmente utilizado puede ser literalmente cierto y relacionado con las amplias fluctuaciones en los niveles de estrógenos.
En la etapa menopáusica y en el climaterio o perimenopausia, nos encontramos ante un dilema: el insomnio conduce a un estado de ánimo decaído y los estados de ánimo decaídos (la depresión) conducen al insomnio, cerrándose así un círculo vicioso.
Como ya os he comentado en anteriores entradas del blog, la acción de la melatonina endógena nos sirve para el mantenimiento y normalización de los ciclos circadianos sueño-vigilia, la regulación del sueño, la activación de los receptores GABA y la reducción de la temperatura corporal.
A partir de los 50 años, la melatonina endógena disminuye a la mitad y sería recomendable (siempre valorándose si hay problemas de insomnio) tomar melatonina exógena o inducir su síntesis para la re-sincronización de los ritmos circadianos y por tanto, el alivio de los trastornos del sueño debidos a su desincronización.
Con la melatonina exógena, se consigue también disminuir el tiempo de inducción (conciliación) del sueño y aumentar el tiempo total del mismo, mejorar la calidad del sueño (efecto “reparador”) y ya si trabajas a turnos aliviar la sensación de desfase horario (“jet lag”, adaptación a horario laboral nocturno).
Últimamente se ha visto en diferentes estudios, que la melatonina influye en la disminución de los mediadores inflamatorios, lo que puede ayudar a mejorar la calidad de vida de las mujeres que están o estarán en la menopausia. Sin embargo, es necesario buscar protocolos para el uso de la melatonina, con predicción de dosis de uso y verificación de los efectos en el organismo.
Si y no, lo que has de saber es que el zinc es un micronutriente que actúa sobre el SNC como:
Lo normal es que las personas obtengamos la mayoría de los nutrientes de los alimentos. En algunos casos, consumir suplementos dietéticos podría aportar más Zinc, pero se debería obtener de la dieta.
Aunque se ha visto que ensayos clínicos con Zinc exógeno, asociado a los antidepresivos, reduce significativamente más la escala de depresión de Hamilton que éstos solos.
Para tratar el insomnio, lo fácil es prescribir benzodiacepinas, vas a la consulta y le explicas a tu médico que estás en la etapa menopáusica y no duermes y sales con una receta de lorazepam o alprazolam o zolpidem.
Pero, has de saber que las benzodiazepinas suprimen los niveles de melatonina endógena y, por lo tanto, paradójicamente aumentan los episodios de excitación durante el sueño causando inquietud y resaca efectos (fatiga).
Y no solo esto:
El uso de benzodiacepinas se asocia con un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer, sobre todo observado en exposiciones a largo plazo, siendo además un marcador precoz de una condición asociada con mayor riesgo de demencia.
El uso injustificado a largo plazo de estos fármacos debe ser considerado como un problema de salud pública.
En la mujer menopáusica, conviene romper este círculo vicioso insomnio-decaimiento- insomnio, que podría concluir a largo plazo en una depresión y se han de considerar otras líneas de tratamiento sin riesgos de habituación, dependencia o tolerancia, ni somnolencia ni deterioro de la función cognitiva o psicomotora.
El sueño, este es una actividad fisiológica que, aproximadamente, ocupa una tercera parte de la vida humana, donde se realizan funciones fisiológicas indispensables para el equilibrio físico-psíquico.
El abordaje terapéutico del insomnio durante la menopausia puede ser farmacológico, sin recurrir a las benzodiacepinas, por ejemplo, la terapia hormonal (TH) mediante la administración de estrógenos (fundamentalmente, estradiol a bajas dosis), gestágeno (esencialmente, progesterona) o tibolona, que es una molécula sintética con acciones estrogénicas, progestagénicas y levemente androgénicas conjuntas.
Otra opción es la prescripción de fármacos antidepresivos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), como la fluoxetina, e inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN), destacando la venlafaxina, que en un primera etapa (maximo un mes) podrían asociarse a benzodiazepinas cuando hay irritabilidad y ansiedad.
Como terapias no farmacológicas, que son menos utilizadas, se pueden citar:
Madaeva y colaboradores, recomendaron la administración de melatonina y terapia lumínica por la mañana, pues sugirieron que el insomnio durante la perimenopausia se asocia con la alteración de la secreción máxima de melatonina desde la noche hasta las primeras horas de la mañana, y existe una tendencia de disminución de los niveles de ésta en mujeres postmenopáusicas.
Asimismo, otros autores también recomendaron la administración de melatonina (5 mg) por la tarde en mujeres menopáusicas, conjuntamente con 20 mg de fluoxetina (ISRS), al obtener mejoras significativas.
Se ha de tener en cuenta como se vio en un estudio de Freeman y colaboradores que en las mujeres con déficit de sueño moderado/severo durante la premenopausia tuvieron 3,5 veces más probabilidades de tener déficit de sueño moderado/severo en la transición menopáusica que aquellas sin sueño pobre al inicio del estudio, mientras que las mujeres que tenían un sueño levemente pobre durante la premenopausia, tenían aproximadamente 1,5 veces más probabilidades de tener sueño moderado/severamente pobre en la transición menopáusica. Por ende, la falta de sueño durante la premenopausia es un fuerte predictor de la falta de sueño durante la transición menopáusica.
Considero que como farmacéuticos debemos evaluar, detectar y aplicar las pautas disponibles para mejorar la calidad de vida de las mujeres en esta etapa de la vida y sobre todo en un problema tan importante como es el insomnio.
Espero que os haya gustado...
Os leo en comentarios!!!
Bibliografía: