Introducción

Una de las consultas más frecuentes que hacen muchas mujeres en la etapa menopáusica es: “Tengo la libido disminuida, ¿qué puedo tomar?” 
La respuesta no es sencilla, ya que la sexualidad femenina en esta etapa está influida por factores hormonales, físicos, emocionales y de pareja. En este artículo exploramos cómo la disminución de estrógenos y testosterona influye en la libido, qué papel juega la dopamina, qué dicen los últimos estudios científicos y cuáles son las opciones disponibles.

Cambios hormonales en la menopausia

El cese de los períodos menstruales y el inicio de la perimenopausia, menopausia y posmenopausia se asocian con múltiples síntomas debidos a la disminución de estrógenos, progesterona y andrógenos.

Entre ellos destacan: 
Sofocos y sudores nocturnos 
Insomnio 
Sequedad vaginal y dolor en las relaciones 
Cambios de humor 
Aumento de peso y fatiga 
Disminución del deseo sexual 

Y hasta mas de 100 sintomas publicados. osteopenia, osteoporosis, sindrome esqueléticos en la menopausia, niebla mental, labilidad emocional, salud intestinal, enfermedades inflamatorias... 
Estos síntomas pueden afectar de forma significativa la vida personal, social y profesional de la mujer.

Deficiencia de testosterona en la mujer

Aunque la testosterona suele asociarse a los hombres, las mujeres también la producen y es clave para su bienestar. 
Cuando sus niveles bajan, aparecen síntomas como:
- Aumento de peso con pérdida de masa muscular
- Incremento de grasa visceral
- Cansancio y menor rendimiento cognitivo
- Falta de deseo sexual y dificultad para alcanzar orgasmos

Terapia hormonal combinada: una opción conocida

La terapia hormonal combinada (estrógeno + progestágeno) ha demostrado ser eficaz para: 
- Reducir sofocos e insomnio
- Mejorar la salud vaginal
- Proteger frente a osteoporosis.


Es un tratamiento viable y cada vez mejor estudiado para los síntomas de la menopausia.
Sin embargo, dado que la testosterona también disminuye con la edad, los investigadores han empezado a estudiar su potencial papel terapéutico, especialmente en la función sexual.

Estilo de vida: cómo influir en la testosterona de forma natural

Ejercicio con pesas: no produce picos inmediatos de testosterona en mujeres, pero a largo plazo ayuda a mantener niveles más altos y mejora la composición corporal.
- Dieta equilibrada: evitar dietas muy bajas en grasa, ya que perjudican la producción hormonal. El exceso de soja eleva la SHBG (proteína que atrapa las hormonas sexuales), disminuyendo la testosterona libre.

Testosterona transdérmica: qué dice la evidencia

En España, la AEMPS no aprueba preparados de testosterona para mujeres, por lo que su uso se limita a fórmulas magistrales en casos seleccionados.
Puede ser útil en mujeres posmenopáusicas con:
- Disminución importante del deseo sexual (HSDD)
- Fatiga y depresión
- Menopausia precoz o quirúrgica bajo terapia estrogénica
La dosis debe ser baja (≤ 2,5 mg/pulsor) y aplicarse en el clítoris donde hay más receptores de testosterona o en la cara interna del muslo, Nunca debe aplicarse en zonas con vello, para evitar su conversión a dihidrotestosterona (DHT).

El papel de la dopamina en el deseo sexual

La testosterona solo explica entre un 30–40 % de los casos de mejora de libido. El resto depende en gran medida de la dopamina, un neurotransmisor que regula motivación y deseo. 
Suplementos dopaminérgicos naturales:
- Ginseng (300–500 mg, 2–3 veces/día)
- Rhodiola (300 mg, 2 veces/día)
- Tribulus terrestris (400 mg, 3 veces/día, con zinc)
- Mucuna pruriens (100–200 mg, hasta 900 mg/día)

En pacientes psicóticos, se recomienda fenilalanina o tirosina como precursores de dopamina.

Estudio clave sobre testosterona y salud cardiovascular

Un reciente estudio se realizó una revisión de alcance (scoping review) para evaluar el impacto de la terapia con testosterona en el riesgo cardiovascular de mujeres posmenopáusicas.

Hallazgos principales:
- La testosterona, sola o en combinación con estrógenos, puede mejorar la composición corporal, la sensibilidad a la insulina, el perfil lipídico y la capacidad funcional.
- Sin embargo, la evidencia actual es insuficiente para determinar con certeza sus efectos a largo plazo sobre el riesgo cardiovascular.

El estudio concluye que es necesario seguir investigando, dado el uso creciente de testosterona en mujeres con disfunción sexual.

Recomendaciones prácticas

1. Consulta médica personalizada: cada caso es único. 
2. No automedicarse: la testosterona debe ser prescrita y controlada por un profesional.
3. Priorizar cambios de estilo de vida: ejercicio y dieta adecuada.
4. Complementar con dopaminérgicos naturales, cuando estén indicados.
5. Monitorización médica: medir testosterona cada 6 meses y suspender si no hay mejoras.

Conclusión

La baja libido en la menopausia es multifactorial: hormonas, emociones, relación de pareja y estilo de vida influyen en ella. 
La testosterona puede ser una herramienta útil en algunos casos de deseo sexual hipoactivo, pero no es la solución universal. El estudio más reciente confirma su eficacia en la función sexual y algunos beneficios metabólicos, pero también advierte que faltan datos sólidos sobre su seguridad cardiovascular a largo plazo.

El abordaje más recomendable es integral: cambios de hábitos, apoyo emocional y terapia hormonal supervisada.

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