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Se va acercando el buen tiempo y deseamos estar al aire libre, disfrutar del sol y de sus efectos beneficiosos, pero ten cuidado!! un exceso de radiación UV es perjudicial para nuestra piel.
No es la primera vez que desde este blog os recomiendo la fotoprotección oral como un plus frente al daño solar.
Los protectores solares por vía oral están teniendo cada vez un mayor auge como complemento a los protectores solares tópicos (nunca como única medida fotoprotectora), y están indicados sean en pieles que quieren reforzar su protección cutánea frente a los daños inducidos por la radiación solar o para pieles muy sensibles al sol.
Se trata de complementos nutricionales en forma de cápsulas, fórmulas orales líquidas, sticks... que contienen en su formulación principalmente carotenoides como la luteína, astaxantina (para proteger la mucosa ocular), licopeno y betacarotenos (para estimular la síntesis de melanina, primera barrera protectora frente al sol) y antioxidantes como las vitaminas C, E o polifenoles que minimizan la formación de radicales libres causada por la radiación solar.
Sus mecanismos de acción son muy variados, interviniendo en diversas vías de señalización y ejerciendo su efecto protector ya sea por su acción antioxidante, antiinflamatoria o inmunomoduladora.
Se recomienda empezar a utilizarlos unos meses antes de la exposición solar intensa y mantener su ingesta durante todo el verano, siempre acompañados de protectores solares tópicos y otras medidas de protección.
Es habitual en algunas personas que haya carencia de carotenoide y vitamina A, así como aportes nutricionales de luteína insuficientes, por este motivo es importante aportar a diario los principales carotenoides indispensables para la protección de la piel y de los ojos antes de tomar el sol, de la alimentación o bien en suplementación.
Los carotenoides son los pigmentos que dan color a la fruta y la verdura y las protegen de la radiación solar.
Así pues, si los tomates son rojos, es gracias al licopeno. Lo mismo ocurre con los cítricos y las zanahorias que sin su color, no serían en absoluto apetecibles... Incluso el flamenco rosa debe su bonito color a un alga de la que se alimenta: la Dunaliella Salina, rica en carotenoides.
La concentración de carotenoides en fruta y verdura es proporcional a la intensidad de su color. En resumen, cuanto más madura y colorada está una fruta, más rica es en carotenoides.
Los carotenoides son antioxidantes que contribuyen a protegernos de la radiación solar y de los radicales libres, sin carotenoides el ADN de las plantas se quemaría con el sol.
Cuando sintetizamos melanina, se produce el bronceado. Este pigmento natural - la melanina - se beneficia de un amplio espectro de absorción, constituyendo así una primera barrera contra la agresión de los rayos UV.
Con una alimentación rica en fruta y verdura.
Durante una exposición al sol, el nivel cutáneo de carotenoides baja un 50%, así pues un aporte diario es indispensable para recargar nuestras reservas y mantener así nuestro capital solar.
En el ser humano, encontramos principalmente la luteína/zeaxantina, el licopeno y el β-caroteno.
No todos los carotenoides son iguales, los más antioxidantes son el licopeno y la luteína.
La luteína es el único carotenoide presente a la vez en la piel, la retina y el cristalino, filtra la luz azul, nociva para los ojos y neutraliza los radicales libres que nos perjudican nuestra piel y los ojos.
Una protección solar tópica y medidas de foto-evitación son indispensables durante la exposición solar, que deben ser prudentes y moderadas y creo necesario en determinados casos recomendar antes de exponerse al sol un aporte de antioxidantes, al menos 30 días antes de la exponerse al sol, con el fin de dar a la piel el tiempo suficiente de formar sus reservas para tolerar mejor los rayos U.V. y broncearse mejor con menos sol, consiguiendo así un tono más uniforme y duradero.
Son un plus frente a los daños producidos por la radiación solar, pero no eximen de otras medidas de fotoprotección.
Seguro que todos conocéis HELIOCARE® Ultra D, un fotoprotector oral “fotoinmunoprotector”, que quiere decir esto, que es el único que ha demostrado con estudios preservar las defensas naturales de la piel, y proteger y reparar el ADN de las células por el activo principal "polypodium leucotomus".
Además contiene otros activos antioxidantes como la Vitamina C, la Vitamina E, Vitamina D, té verde y licopeno neutraliza los radicales libres y refuerza la piel protegiéndola frente al eritema. Contiene luteína, para proteger la mucosa ocular.
¿Para quién estaría indicado?
Pieles con especial intolerancia al sol, alergias solares, erupción polimorfo lumínica, fototipos muy claros, lupus, manchas cutáneas, tratamientos fotosensibilizantes y antecedentes de cáncer cutáneo.
¿Cómo debes tomarlo?
Se recomienda ingerir una cápsula diaria antes de la exposición solar y utilizarlo como complemento a la fotoprotección tópica, es decir, durante la exposición solar es necesario aplicarse un fotoprotector tópico adecuado.