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La osteoporosis es una enfermedad crónica del esqueleto, caracterizada por la pérdida de masa ósea, el deterioro del tejido óseo y la alteración de la microarquitectura ósea. Conlleva, un aumento la porosidad, debilidad y fragilidad de los huesos que se traduce en un aumento del riesgo de fracturas.
La pérdida de masa ósea es un proceso gradual e indoloro, que carece de síntomas hasta que tiene lugar la primera fractura. Por eso, la osteoporosis se considera una enfermedad silenciosa.
Es cuatro veces más común en mujeres que en hombres, pero sus complicaciones, la discapacidad o mortalidad que la acompañan, suelen ser más frecuentes y altas en hombres.
Las fracturas y sus complicaciones son los principales signos clínicos y ocurren en el fémur proximal (cadera), en las vértebras (columna) o en el antebrazo distal (muñeca) aunque también pueden tener lugar en otros huesos (Cosman et al., 2014).
Según la Fundación International de Osteoporosis (International Osteoporosis Foundation), una de cada tres mujeres y uno de cada cinco hombres mayores de 50 años tienen riesgo de sufrir fracturas por fragilidad ósea. Además de la edad y el género, la historia familiar de fracturas osteoporóticas o previas fracturas se asocian a una probabilidad más alta de fracturas en el futuro. Otro factor de riesgo importante es la deficiencia de ciertos elementos esenciales en el metabolismo óseo ya sea por trastornos congénitos, por problemas en la absorción de nutrientes o por dietas pobres en vitaminas y minerales.
El ejercicio excesivo, la falta de actividad física regular o la inmovilidad prolongada causada por ejemplo por un accidente cerebrovascular tienen un efecto negativo sobre la masa ósea. Personas con trastornos endocrinos y metabólicos como hiperparatiroidismo, hipertiroidismo, hiperglucemia, obesidad y dislipidemias tienen un riesgo más alto de sufrir osteoporosis.
Las personas con diagnóstico de enfermedad celíaca o enfermedad inflamatoria crónica del intestino tienen mayor riesgo, dado que la ingesta y absorción del calcio y otros nutrientes esenciales para la salud ósea están comprometidas
Los bifosfonatos son los fármacos de elección, en primera línea, tanto para prevenir como para tratar la osteoporosis. Sin embargo, tanto los bifosfonatos como otros fármacos usados en segunda y tercera línea (estrógenos, raloxifeno, calcitonina, hormona paratiroidea, denosumab) se asocian a baja adherencia y a un riesgo alto de eventos adversos serios.
La osteoporosis es una enfermedad prevenible, con hábitos de vida saludables como la realización frecuente de ejercicio físico, sobre todo de impacto y la ingesta de una dieta rica en calcio fácilmente asimilable, vitamina D y otras vitaminas y minerales esenciales en el remodelado óseo.
Vitamina D
La vitamina esencial relacionada con la calidad del hueso es la Vitamina D, cuando hablamos desde el punto de vista nutricional nos referimos siempre a la vitamina D2 o a la vitamina D3, que son las formas absorbibles en el intestino y las que se utilizan para enriquecer alimentos o como ingredientes de suplementos vitamínicos.
La vitamina D3 en comparación con la vitamina D2 parece ser más eficaz en el cuerpo humano y además también ser capaz de mantener niveles adecuados de vitamina D en sangre durante más tiempo.
Regula la absorción intestinal del calcio y su reabsorción renal. El envejecimiento causa una disminución en la absorción de calcio seguida de una disminución de la síntesis de la forma activa de la vitamina D de hasta un 50% como resultado de la disminución de la función renal relacionada con la edad.
La vitamina D, junto con el calcio, es un nutriente esencial para la salud ósea. La ingesta adecuada de ambos resulta eficaz para prevenir la pérdida de masa ósea y las fracturas por fragilidad del hueso.
La gran desconocida: La vitamina K
Vitamina liposoluble que actúa como cofactor en ciertas rutas bioquímicas y en particular en el metabolismo del calcio.
Hay dos formas importantes de la vitamina K:
Estudios epidemiológicos sugieren que una dieta con niveles altos de vitamina K se asocia con un menor riesgo de fracturas de cadera en hombres ancianos y mujeres.
La deficiencia de vitamina K se determina por niveles sanguíneos elevados de osteocalcina sin carboxilar que están asociados con una reducción de densidad mineral ósea en cadera y con un aumento de riesgo de fractura en mujeres sanas de edad avanzada.
Mi gran amiga la vitamina C
La vitamina C es una vitamina hidrosoluble con actividad antioxidante que actúa como cofactor esencial en la formación de colágeno y en la síntesis de dos de los aminoácidos principales presentes en el colágeno: hidroxiprolina e hidroxilisina.
La vitamina C, además de inducir la formación de la matriz de colágeno, promueve la proliferación de células osteogénicas y su diferenciación a células osteoblásticas. También tiene un efecto sobre las células osteoclásticas que varía dependiendo del estadio de formación del hueso. En la fase temprana, promueve la proliferación celular mientras que en la fase tardía induce la muerte celular. A nivel de las células condrogénicas, la vitamina C promueve su diferenciación y mantenimiento
La principal función de la vitamina C, que supongo que todos sabéis dónde se encuentra, a nivel óseo es como cofactor en la síntesis de colágeno, uno de los principales componentes orgánicos del hueso. También tiene un papel sobre la proliferación y diferenciación de las células óseas.
La suplementación con vitamina C aumenta la densidad mineral ósea.
La función de los minerales en el metabolismo óseo es variada. Algunos como el calcio, fósforo o magnesio, que desempeñan una función estructural, son elementos mayoritarios.
Sin embargo, muchos de los elementos esenciales que se encuentran en trazas en el organismo actúan como cofactores en el metabolismo óseo.
Calcio
Componente vital en la arquitectura del hueso, necesitandose como depósito mineral óseo durante toda la vida. Se encuentra en lácteos, bebidas vegetales fortificadas, dependiendo del tipo de leche el contenido de calcio puede variar, sardinas, gambas y langostinos, higo seco, tomates deshidratados y almendras.
El 99% del calcio del organismo se encuentra almacenado en los huesos y dientes. Sin embargo, son los niveles de calcio en plasma los que dictan su equilibrio. Así, si los niveles de calcio en sangre disminuyen, la resorción ósea aumenta para restablecer los niveles plasmáticos. Por ello, una ingesta adecuada de calcio es necesaria para mantener este equilibrio.
Fósforo
El fósforo es el otro componente inorgánico principal del tejido óseo. Su ingesta adecuada es esencial en la formación ósea, especialmente durante el crecimiento. Si los niveles sanguíneos de fósforo son bajos, la formación y mineralización ósea se verán limitadas.
La proporción entre fósforo y calcio resulta más importante que la ingesta de fósforo sola por lo tanto es fundamental la adecuación nutricional de la dieta teniendo en cuenta que la suplementación con fósforo reduce significativamente la excreción renal de calcio. Se encuentra en lácteos, carne y pescado.
Magnesio
El magnesio es un mineral vital para numerosas funciones fisiológicas puesto que forma un complejo con la molécula de trifosfato de adenosina (ATP), fuente de energía celular, y es cofactor de numerosas reacciones enzimáticas responsables de la síntesis de proteínas y ácidos nucleicos.
Es el segundo catión intracelular más abundante tras el potasio, y está implicado en la mayoría de los procesos metabólicos (función mitocondrial, procesos inflamatorios e inmunológicos y actividad neuronal, neuromuscular y vasomotora). Además, a nivel del tejido óseo, el magnesio tiene una función estructural puesto que cerca del 60% de magnesio del organismo se encuentra almacenado en los huesos para el buen funcionamiento del tejido óseo.
Se encuentra en trigo integral, espinacas, quinoa, almendras, anacardos y cacahuetes. Chocolate negro, edamame, aguacate y tofu.
Además del calcio, el fósforo y el magnesio son minerales importantes en la estructura ósea. Sus deficiencias están asociadas con aumento de la fragilidad ósea. Existen evidencias que indican que una deficiencia de magnesio promueve la osteoporosis.
Potasio
El potasio es un mineral presente en frutas, cereales, legumbres, leche y verduras que participa en diversas funciones en el organismo. Su importancia en la salud ósea radica en la influencia que tiene sobre la homeostasis del calcio, especialmente a nivel urinario ya que reduce la excreción del mismo. Además, se ha observado que la suplementación con potasio también reduce la resorción ósea (Lambert et al., 2015). En un estudio en adultos sanos mayores de 65 años, la suplementación con potasio supuso un aumento significativo de la DMO, así como una mejora de la microarquitectura ósea por lo que el potasio podría jugar un papel importante en la prevención de la osteoporosis.
Se encuentra en las legumbres secas, pistachos, yogur natural, aguacate, batata, cardo, sandía y espinacas.
Selenio
Nutriente esencial que parece tener un papel importante en la salud ósea. Su función la desempeña con las selenoproteínas, las cuales tienen una acción enzimática principalmente antioxidante. Estas enzimas participan en el mantenimiento del equilibrio redox a nivel celular, el cual es importante en la regulación de la inflamación, la proliferación y diferenciación de las células óseas. La deficiencia de selenio causa patologías en el condrocito, teniendo un impacto directo en el cartílago e indirecto en el hueso Por otro lado, los niveles adecuados de selenio en ancianos están asociados con una DMO positiva.
Alimentos ricos en selenio son las nueces de Brasil, carne (rojas) y pescado. Hortalizas y alimentos vegetales, mariscos, huevos, pollo e hígado, atún en lata, ajo, champiñón y granos, cereales integrales, levadura de la cerveza, germen de trigo, harina de trigo, pasta…
Otros minerales importantes son: Boro, Cobre y Zinc que juega un papel importante en la matriz ósea pero además también en el proceso de recambio del hueso.
El Manganeso mineral esencial para el buen funcionamiento del organismo y cofactor de enzimas implicadas en la formación ósea, se sabe que en mujeres menopáusicas son más bajos .
Los minerales zinc, cobre y manganeso a pesar de encontrarse en el organismo en cantidades traza son esenciales por su papel como cofactores de enzimas importantes en el metabolismo óseo. Su suplementación, combinada con el calcio, mejora la densidad mineral ósea en mujeres menopáusicas.
El papel principal del hierro en el organismo es el transporte de oxígeno a través de la hemoglobina. Sin embargo, también desempeña otras funciones fisiológicas importantes a nivel celular. Aunque el mecanismo por el cual el hierro tiene un efecto en la mineralización es aún desconocido, podría estar relacionado con su papel como cofactor en la activación de la vitamina D y en la síntesis de colágeno. Varios estudios sugieren que una ingesta adecuada de hierro tiene un efecto positivo sobre la salud ósea.
Cromo
Se postula que la acción del cromo sobre el metabolismo óseo se deba a una reducción de la tasa de resorción ósea, puesto que la insulina es un antagonista fisiológico de la resorción ósea y estimula la producción de colágeno en osteoblastos.
Iodo
El yodo es un micronutriente esencial que se obtiene exclusivamente de la dieta. La principal fuente de iodo es la sal, aunque también existen otras fuentes con alto contenido en yodo como las algas marinas Kelp. Su principal función la desempeña en la glándula tiroidea donde participa en la síntesis hormonal. También es un elemento esencial en la mineralización ósea. Su deficiencia se observa con frecuencia en mujeres postmenopáusicas con osteoporosis por lo que la suplementación con iodo podría prevenir la osteoporosis
Ácido glutámico
El ácido glutámico es conocido por ser un neurotransmisor o precursor del ácido γ-aminobutírico. Parece estar implicado en la producción de la matriz condrogénica por estimulación de las células mesenquimales y estromales Esta actividad sería de especial importancia para mantener la estructura y funcionalidad de los discos intervertebrales de la columna vertebral.
Bioflavonoides
Dada la complejidad del metabolismo óseo y la implicación de numerosos elementos esenciales, la suplementación conjunta en algunos casos consigue un efecto mayor en la prevención de pérdida de masa ósea.
Además, se deben evitar tomar conjuntamente algunos alimentos y nutrientes específicos que interfieren con la absorción de calcio y de otros minerales importantes en el metabolismo óseo, ya que contienen fitatos y oxalatos, los cuales forman compuestos insolubles que son difícilmente asimilados por el organismo humano debido a su escaso metabolismo y a su función como formadores de sales insolubles con calcio, con lo que impiden su absorción.
Los fitatos y oxalatos se encuentran naturalmente en semillas vegetales, cereales integrales, leguminosas y en las oleaginosas o frutos secos.
Asimismo, las xantinas contenidas de forma natural en el café, el té, el cacao, las bebidas gaseosas y energizantes, por su alto contenido de cafeína, teína o ácido fosfórico aumentan la acidez y propician la descalcificación ósea al promover la excreción de calcio por orina, lo que conlleva a la disminución de la cantidad de calcio en hueso.
Otro factor nutricional que podría afectar en la densidad mineral ósea es el alto consumo de proteínas, sobre todo las de origen animal como las carnes rojas, pues al ser metabolizadas estimulan la producción de ácido láctico y ácido úrico, motivo por el cual el organismo libera reservas de calcio para mantener un equilibrio.
Conclusión: