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Consiste en la excesiva sudoración, que puede producirse en todo el cuerpo o en áreas localizadas, especialmente en palmas, plantas, axilas o cara.
La hiperhidrosis aparece de forma fisiológica cuando hacemos ejercicio, cuando estamos nerviosos o cuando tenemos fiebre. Varias enfermedades pueden dar lugar también a hiperhidrosis generalizada, como alteraciones de la tiroides, reducción de las cifras de glucosa en el sangre o alteraciones del sistema nervioso, entre otros. Algunas personas sufren de hiperhidrosis importante y recurrente en las palmas, plantas, cara o axilas que puede dificultar y condicionar su vida social o laboral.
La caída de estrógeno puede desencadenar sofocos y sudores nocturnos, lo que puede ocasionar que generes más sudor y como consecuencia más olor.
La menopausia no «huele». Tampoco hace que, de repente, algo dentro de ti empiece a ir mal y comiences a oler como si no te hubieras duchado en varios días. Pero sí puede suceder que, debido a las fluctuaciones hormonales que ocurren en tu cuerpo durante este periodo de transición, se modifique tu forma de sudor y corras el riesgo de sentirte con mal olor.
En este sentido, debes recordar que las hormonas, incluidos los estrógenos, pueden tener efectos en varios sistemas corporales, entre ellos la piel y las glándulas sudoríparas. En esta etapa, los niveles de estrógeno disminuyen considerablemente y pueden afectar a la producción de sudor y a las glándulas sebáceas. Esto, a su vez, podría influir en la composición del sudor y en su olor. Además, microbiota de la piel también se puede ver afectada por los cambios hormonales, lo que podría contribuir también a cambiar tu olor corporal.
El mal olor asociado al sudor proviene de bacterias que viven naturalmente en nuestra piel, se liberan compuestos químicos, algunos de los cuales tienen un olor fuerte y desagradable.
A partir de aquí, hemos de entender que uno de los síntomas más habituales que se dan en la menopausia es el de los sofocos. Se trata de episodios súbitos y temporales de calor intenso, que se sienten fundamentalmente en la parte superior del cuerpo y de la cara, y que se acompañan de una fuerte sudoración.
Estos episodios de sudoración excesiva en la menopausia están asociados con cambios en la regulación de la temperatura corporal debido a las fluctuaciones hormonales. La disminución de los niveles de estrógeno puede afectar al funcionamiento del hipotálamo, una región del cerebro que regula la temperatura corporal. Como resultado, el hipotálamo puede interpretar erróneamente que el cuerpo está demasiado caliente y, como mecanismo de enfriamiento, ordena la activación del sistema de sudoración para liberar el exceso de calor.
Ello te va a obligar a tener un especial cuidado en la higiene, para evitar esa proliferación de bacterias, su descomposición y la emisión de compuestos químicos causantes del mal olor.
Si has experimentado un aumento del olor corporal durante la menopausia, aquí hay algunos consejos que pueden ayudarte a reducirlo:
Mantén una buena higiene personal.
Bañarse regularmente con agua tibia y un jabón suave puede ayudar a eliminar las bacterias que causan mal olor.
Presta especial atención a las áreas propensas a la sudoración, como las axilas, los pies y la ingle.
Usa desodorante o antitranspirante.
Los desodorantes ayudan a enmascarar el olor corporal, mientras que los antitranspirantes pueden ayudar a reducir la sudoración excesiva.
Busca productos que contengan ingredientes como cloruro de aluminio o triclosán para una mayor efectividad.
Ponte ropa adecuada.
Opta por ropa hecha de materiales naturales y transpirables, como algodón o lino, que permitan que la piel respire y ayuden a absorber el sudor.
Evita tejidos sintéticos que pueden atrapar la humedad y favorecer el crecimiento bacteriano.
Cámbiate a menudo.
Si tiendes a sudar mucho, considera cambiar de ropa con más frecuencia para mantener la frescura y reducir el crecimiento bacteriano. Intenta controlar el estrés.
El estrés puede contribuir al aumento de la sudoración.
Practica técnicas de relajación como meditación, yoga o ejercicios de respiración para reducir los niveles de estrés.
Cuida tu dieta.
Una dieta rica en alimentos procesados, grasas saturadas y alimentos picantes puede afectar al olor del cuerpo.
Trata de consumir una dieta equilibrada y rica en frutas y verduras para ayudar a mantener el olor corporal bajo control.
Micronutrición: Magnesio y zinc
Hidrátate. Beber suficiente agua puede ayudar a mantener una temperatura corporal adecuada y reducir la sudoración.
Consultanos, pero si el olor corporal persiste o es muy intenso, es recomendable consultar a un médico para descartar cualquier problema de salud subyacente.
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Feliz fin semana....